lunes, 19 de abril de 2010

Boogie Chillun: El poder Hipnótico de la musica de JOHN LEE HOOKER :

Que el Blues es una forma de arte primitiva y sencilla, por tanto abierta a miles de variantes, y basada en la música tradicional de los esclavos negros en el Sur de los Estados Unidos, es ya un lugar común. Pero pocas veces esa ancestralidad, esa simplicidad, ese grito de retorno a África, y la posibilidad de mutaciones infinitesimales sobre una estructura casi rígida, ha estado tan expuesta a la luz como en el boogie-blues del artista de las docenas de nombres (el cabrón grababa bajo pseudónimo para el sello que le daba la gana), que desde mediados del 2001 ya ha entrado para siempre en la historia de nuestra música como John Lee Hooker.

Adentrarse en sus grabaciones de los años '50, casi siempre para los sellos "Modern"
y "Vee-Jay" , es una experiencia de la que uno no sabe si escapar corriendo o quedarse a vivir allí para siempre. Se trata de una música de cualidades narcóticas, para entrar en trance, minimalista, algo casi drónico. Y sin embargo, tras varias escuchas, uno aprecia de qué forma el Señor Hooker está jugando con las elementales formas del arte que ha decidido interpretar -o que le ha escogido a él como una de sus vías más apropiadas de llegar al gran público sin renunciar en un ápice a la esencia.

Como decía, Hooker juega con el Blues como un cubo de Rubick. No siempre se atiene a la estructura de 12 compases: lo puede alargar a 13 ó 14, acortar a 11... Su estilo hablado, recitativo, hace que cualquier atisbo de melodía enriquezca sobremanera una canción a la que de repente imprime un giro inesperado. Guitarrista limitado, sabe sacar de su machacón estilo todos los matices existentes, consiguiendo de esa forma que se mantenga la atención permanentemente en el próximo acorde o nota levemente disonante, como ocurre con el estilo pianístico de un Thelonious Monk, por ejemplo.

Los aficionados a esta música, pelín obsesivos y fetichistas como cualquier aficionado a cualquier arte, somos capaces de comprarnos varias veces el mismo disco con la excusa de los temas inéditos, las tomas alternativas, las remasterizaciones, los libretos de lujo, las réplicas exactas de la primera edición, o lo que sea...Y tendemos a evitar y minusvalorar, de una forma despectiva y algo snob (y me incluyo) esas ediciones baratas, casi de cajón de Hipermercado. Sin embargo, en ocasiones comprarse una de esas ediciones baratas puede ser una fuente de placer inagotable. Así ocurre con una caja de 10 CDs editada en el año 2005 por el -para mí misterioso- sello "Membrane Records".

Ahora mismo tengo aquí en escucha, por enésima vez, el que creo cuarto o quinto CD de esa caja (no me hagais consultarlo ahora, por favor, yo también estoy en plena aventura hipnótica mientras escucho y escribo); una caja sin libreto, sin apenas información, que en apariencia recoge todo -o prácticamente todo- lo que John Lee grabó en solitario durante finales de los '40 y hasta bien entrados los '50. La caja es del 2005, se llama “Blues is the Healer”, en su momento estaba a un precio ridículo, y supongo que hoy en día ya estará descatalogada. Pero lo recogido en esas 10 rodajas plateadas es el ejemplo perfecto de porqué Hook es quien es en el panteón de las glorias sagradas del Blues. Estamos hablando de ese sonido tan característico que a los 4 segundos del primer tema si es que no lo has reconocido es que nunca le has escuchado: es decir, su guitarra, su voz, y su zapato marcando el ritmo. ¿Para qué más, si él, y casi sólo él, podía decir tanto con tampoco? Si en "Cuadernos de Jazz" le dedicaron la portada a su muerte, poco más se puede decir de su importancia en la historia de nuestra música.

Cuando, a propósito, le mete un buen puñado de sobre-amplificación, distorsión y reverberación a su guitarra electrificada, estoy escuchando las raíces de los Sonics y de todo el garaje posterior. Sus ritmos obsesivos, insistentes y de efectos lisérgicos, me llevan al Stoner y al Doom. Quizás estoy, literalmente "meando fuera del tiesto" y no haya huellas de su sonido en esos estilos. Quizás John Lee Hooker nunca se planteó crear escuela sino que simplemente se expresaba de la mejor forma que podía consciente de sus limitaciones. En cualquier caso, lo que nadie duda es que entre los 5 Bluesmen más importantes de la historia, haga quien haga la lista, siempre figurará su nombre.

Y aún no he hablado de su voz. Grave, profunda, casi gutural pero también capaz de la mayor de las dulzuras. Declamando más que entonando, su garganta tenía una profundidad, un sentimiento, un dolor, una expresividad (sí, eso que precisamente llamamos "Blues") que pocas voces de éste o cualquier estilo han alcanzado jamás. Por eso cuando le ví perdido allá por los puestos ochentaytantos de la lista de "Los mejores cantantes de todos los tiempos" de ese panfletillo vividor de rentas pasadas llamado "Rolling Stone" me indigné durante unos breves minutos, pero luego apliqué eso de "no ofende quien quiere sino quien puede". Y la credibilidad de esa revistilla, a estas alturas, es tan nula como la capacidad de transmitir algo de un Kenny G.

Como la discografía de este hombre, entre discos oficiales y recopilaciones escarbando en los baules de cualquier sello desconocido, es tan inmensa, ni yo mismo sabría por dónde empezar si tuviera que recomendarle un disco iniciático a alguien que no conociera a este bluesman . Pero lo voy a intentar con "I'm John Lee Hooker", un recopilatorio “serio”, editado originalmente por Vee-jay en 1959, con 12 temas, luego reeditado en CD-digipack de cartón imitando al LP, con 4 temas extra, y que al estar licenciado por Charly supongo no será dificil de encontrar. Yo calculo en bastante más de 200 las recopilaciones existentes, y es probable que muchas de ellas sean más que dignas. Lo que sí os recomiendo encarecidamente es que empeceis por el material de los '50 y '60, que os hagais con algo de lo grabado sin ningún acompañamiento, y luego no es que el resto sea malo ni mucho menos, pero es que las cotas que alcanzó nuestro amigo en esas 2 décadas son de antología !!!

Lord, have mercy on me, si en esta columnilla no he hecho el suficiente honor a esta insigne figura...

1 comentario:

  1. Me gusta tanto como escribes, que leo todo, aunque no este puesta en el tema, y poco a poco, me voy metiendo en ese maravilloso mundo de la musica,que adivino por lo que y como lo escribes, te apasiona

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