miércoles, 28 de abril de 2010

La tremebunda contundencia rítmica de GEORGE THOROGOOD & The Destroyers: "Live" (1986)

Si empiezas un álbum en directo con el "Who Do You Love" de Bo Diddley, es que, o bien lo tienes muy clarito, o bien estás cometiendo un suicidio musical en primer grado. Porque este tema es de segundo Bis festivo y cervecero. Pues la respuesta acertada era la "a)", George y sus destructores lo tenían muy muy clarito, porque el nivel del disco no decrece en ningún momento.

Ésta fue (y sigue siendo hoy en día, ya muy alejados de la fama de los '80) una banda situada a medio camino entre el blues-rock, el rock'n'roll cañero, y las llamadas bar-bands, como unos Dr. Feelgood más blueseros. Siempre tirando más de versiones que de temas propios, lo que les distinguía era esa sección rítmica que citaba en el título de la columna: el bajista Michael Lenn y sobre todo el batería Jeff Simon eran 2 metrónomos andantes que hacían parecer Keith Moon a todo un Phil Rudd de AC/DC.

Con los pies bien plantados en el sonido de Chicago de los '50, es decir, en Chess Records (versionean a Muddy Waters tras Bo Diddley, metiendole por cierto un brutal cambio de ritmo en mitad del tema, y cierran con Chuck Berry, mayor no puede ser la declaración de intenciones); con también raices añejas en la slide de Elmore James, y en el maestro Hooker, de quien sin duda sacan esa obsesividad rítmica (de él hacen un semi-recitado, semi-cantado "cover" de "One bourbon, one scotch, one beer", que cierra la cara A), sin embargo nunca consiguieron el más mínimo respeto de los puristas del Blues, lo cual es lógico, porque los puristas de cualquier música no se enteran nunca de nada. La música o es mestiza o no es música, todo viene de otra cosa y todo artista tiene influencias dispares, y a mí siempre me ha llamado la atención que en mis numerosas charlas con músicos no me he encontrado a ningún purista, y sin embargo entre los críticos y entendidillos abundan como la peste.

Si en cuanto a cualidades musicales eran limitados pero para pasarlo bien en un concierto o meneando en tu casa la cabeza eran ideales, lo que además les ocurría (y de ahí su -relativo, nunca fueron Bon Jovi, jajaja- éxito), es que esta era una banda que "caía bien". Por emplear una palabra ya absolutamente en desuso, eran -y son- "auténticos". Conscientes de sus limitaciones, añaden un saxofonista para dar color a los temas, y su furia escénica y su sonido machacón y pesado les hizo ganar adeptos y respeto incluso entre la amplísima comunidad "heavy" de los '80.

Volviendo al disco en directo que me ha servido como excusa para recordar viejos y muy divertidos tiempos (más divertidos hubieran sido de haberlos visto en directo), el cierre del disco también es de antología, y por supuesto de versiones. Nos crean un anti-climax con el único blues lentorro que interpretan, un precioso y largo "The Sky is Cryin' " de Elmore James, y como final, 5 aceleradísimos minutos de "Reelin & Rockin' " del citado Berry.

Si te habías olvidado de ellos, recupera sus discos y a pasar unos buenos ratos sin más pretensiones. Y si los '80 te pillaron demasiado joven y estás leyendo esto, hazte con alguno de sus discos, diversión y marcha garantizadas !!

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