viernes, 16 de abril de 2010

UNA ANÉCDOTA QUE A ESTAS ALTURAS YA RECUERDO CON CARIÑO...Aunque otros todavía deben andar cagándose en los muertos de alguien...

No sé si recordareis el llamado "Concierto de los 1000 años" : una jugada celebrada por el siempre polémico alcalde de A Coruña, Paco Vázquez (actualmente embajador ante la Santa Sede), para celebrar los 1000 años de la fundación de la ciudad (corría el año '92 ó '93, creo recordar...), mediante un festival de 3 días de duración en el Estadio de Fútbol. La broma que corría era que lo de los 1000 años era por la suma de las edades de los artistas invitados, y no le andaba muy lejos, no. Los más jovenes eran Chris Isaak y Sting, y luego ya estaba todo entre señores bastante mayores y unos cuantos cuasi-octogenarios.

Lo que nos importa es que había bastantes nombres asociados de una u otra forma con nuestras músicas: Teníamos a Robert Plant (Led Zeppelin siempre tuvieron pie y medio en el Blues) a Bob Dylan (que en muchos momentos de su carrera se ha agarrado cual osito perezoso a una u otra de nuestras ramas...), y a Eric Burdon, John Mayall, Bo Diddley, Chuck Berry y Wilson Pickett (ante estos peazo de nombres mejor me callo)...y a Gary Moore, ya por entonces totalmente reconvertido al Blues-Rock (aunque eso de "reconvertido" suena fatal, porque sus guadiánicas apariciones en los Thin Lizzy de su amigo del alma Phil Lynnott, también le calzaron siempre unas botas de buen Blues de cuero oscuro, ya que Thin Lizzy y Whitesnake -los de antes de ir a la peluquería- fueron, junto a Zepp, las bandas más enraizadas en el Blues de todo el Hard setentero)

La anecdota referida en el titular salta en los corrillos la misma mañana de su concierto: Gary Moore no va a tocar!!! (Bueno, igual ya se sabía de antes, nosotros fue cuando nos enteramos). Los que puede que no la recuerden con la misma sorna que lo hago yo fue un grupito de sevillanos de los que nos hicimos colegas y que habían recorrido toda la peninsula ex-profeso para ver al Irlandés. Evidentemente no desdeñaban a un Neil Young o un John Mayall, pero ellos habían venido a lo que habían venido, y, en plata, ya les habían jodido. Lo que sí estaba confirmado era que la organización estaba buscando un sustituto "a su altura". Allí, en una terracita mañanera y pese a la resaquilla, surgieron 3 posibles nombres de también primerísima fila que a nadie desagradaban: Robert Cray, Johnny Winter, y otro Irlandés que hubiera sido mi sueño húmedo, sobre todo porque no sabíamos que unos pocos años después nos abandonaría sin llegar a cumplir la cincuentena: Mr. Rory Gallagher.

El caso es que a eso de las 6 ó 7 de la tarde entramos al estadio, y no se sabía nada...pasa el primer concierto, y por megafonía anuncian que la actuación de Gary Moore no se va a poder celebrar (pitada astronómica, digna de tercer gol de Messi en el Bernabeu, porque mucha gente no lo sabía aún) pero que en su lugar han encontrado un sustituto que no defraudará a nadie -...silencio sepulcral...- ¡¡George Benson!! Nosotros, que veníamos unos de Vigo, otros de Santiago y otros de la propia Coruña, empezamos a descojonarnos como bestias, pero a los pobres sevillanos se les quedó una carita...George Benson cuentan las leyendas que una vez tocó Jazz, y yo incluso tengo un par de temas en los que colabora en uno de los proyectos de Miles de finales de los '60. Pero desde hace docenas de años es lo más merengoso y empalogoso del mundo. Así que huyendo de semejantes efluvios azucarados y pastelosos, nos fuimos hacia el único lugar que estaba contento del cambio: El Bar!! Semejante concentración de cuasi-heavys, rockeros y blueseros no se ha visto ni en un concierto de SRV. Allí la cerveza corría como en las carataratas del Iguazú, y aunque la acústica de vez en cuando, en función del viento, nos ofendía con cierta melosidad insufrible, en general se estableció un cálido colegueo y cachondeo.

En conjunto, pese al citado y otros fallos (Eric Burdon tuvo un día horrible; y yo no soporto la meliflua música con toques de Jazz de ascensor de Sting -Bar otra vez) el Festival estuvo de notable alto, y en mi opinión, por supuesto absolutamente sesgada y subjetiva, transurridos más de 15 años y con lo muchísimo que recuerdo (es curiosa la memoria que tenemos los “enfermitos” de la música para lo que nos intesesa) JOHN MAYALL & THE BLUESBREAKERS fueron las absolutas estrellas.

Tocaban el mismo día que Bob Dylan, pero de todos es sabido que se niega a tocar de noche y a que le graben las cámaras. Así que el papelón de cerrar le tocó al polifacético Mayall. Para completar la jugada, una lluvia cerrada y espesa se cernió sobre la ciudad, haciendo incluso temer por la celebración del concierto. Pero NO, el multi-instrumentista, que durante todo el concierto tocó los teclados, tenía su arsenal en primera fila, lo cubrió bien con plásticos apropiadamente sujetos, y se marcó un recital de más de 2 horas y media, que, aunque la lluvia había ahuyentado quizás a más de la mitad del aforo (que probablemente se habían acercado sobre todo por Dylan), los que allí quedamos bailamos, saltamos o nos balanceamos, según el tempo del Blues que tocase, como posesos. Y es que tiene un romanticismo especial eso de estar asistiendo a un fantástico concierto mientras te empapas en una lluvía cálida de Verano. Quizás sin el aditamento de esa lluvia no recordara ese concierto de una forma tan especial, pero es que aquí continente y contenido estuvieron a la altura. E incluso hubo ráfagas de viento que yo decía "ahora sí, ahora se suspende el concierto". Pero el ya por entonces muy veterano John demostró que, además de ser un Bluesman acojonante y un descubridor de talentos como no ha habido otro, tiene unos cojones como melones!!!

PD: Id recordando columnillas que os debo, y es que se me acumula el trabajo; así, de entrada, Fitzgerald, Collins, y Whitesnake-Lizzy.

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