sábado, 15 de mayo de 2010

¿Puede existir un Gen que nos predisponga al Blues?

Por supuesto dejando claro el tono jocoso del titular de la columnilla, debo aclarar que vuestro escribiente no mea en su totalidad fuera del tiesto, al fin y al cabo un doctorado en biología y una matrícula de honor en genética me pueden llevar a pensar que, en cierta manera, y como dicen aquí en Galicia: "Haberlas, haylas".
Siempre me ha llamado más que poderosamante la atención la casi infinita proliferación de talentos en (remontándonos siglos) la Familia Bach, que creo que sería digno de un estudio genético serio si se consiguera material analizable de un suficiente número de miembros. Y esto último que he dicho sobre los Bach sí que va totalmente en serio.

Sobre mi amor por el Blues tendría que hablar sobre tantas cosas personales y familiares que estoy levemente confuso -lo confieso- sobre por dónde empezar. Pero para captar vuestra atención, comenzaré diciendo que en tiempos muy inmediatamente anteriores a lo que los golpistas/fascistas acabaron denominando "Guerra Civil", mi abuelo -Barcelonés- era batería y al mismo tiempo director de una orquesta de Jazz de relativa fama en la vecina Francia y que...llegó a conocer en persona al mismísimo Benny Goodman, o sea que mala del todo su orquesta no debía de ser. Tenía cierta relación con el polifacético Maurice Chevalier, y era amigo íntimo (hasta el punto de irse juntos de juerga y de "chicas") del infravalorado hoy en día -al menos en España- Xavier Cugat.

Cuando yo nací mi abuelo ya estaba dedicado a sus negocios de confección, pero por casa aún había unos cuantos instrumentos de percusión, y si no los había, se inventaban, que buenos ritmos me tiene enseñado el padre de mi madre con cucharas, vasos, platos y cacerolas. Y por supuesto estaban los discos de Benny Goodman, Count Basie, Duke Ellington, Glenn Miller...

Mi relación casi telepática con mi abuelo sería más digna de un blog de psicología que de éste, pero mi madre me ha contado que, viajando en coche y con el cassette puesto, antes de que se inventaran las sillas ergonómicas éstas para bebés (más propias de un monoplaza de Formula 1 que de un vulgar automóvil familiar) el autor de este blog iba en el asiento trasero y casi al mismo tiempo de dar sus primeros pasos marcaba el ritmo de la música con sus piececitos. Desde luego el ritmo, y sobre todo los ritmos swingantes, han sido mi locura desde que recuerdo, y por eso doy mucha más importancia a crear un buen Riff y una buena Base Rítmica que al típico guitarrista que recorre el mastil 37 veces por minuto. Bueno, no es que le dé más importancia, es que lo primero lo adoro y lo segundo lo aborrezco.

La broma del titular está clara: aquí no hay genética que valga, aquí tuve la inmensa fortuna de tener un abuelo que, pese a ser caucasiano absoluto, me educó en la buena música negra. Si tengo algún dia hijos y nietos y llegan a tocar en los Festivales de Cerdanyola y Donosti, entonces ya cogeremos unas muestras de tejidos para los de CSI...

Aclarada una infancia llena de swing, damos un salto en el tiempo y nos situamos en 1978. Por mi decimoprimer cumpleaños, el hijo de la amiga íntima de mi madre (que lo sigue siendo, afortunadamente) me regala una cinta de unos melenudos llamados "Status Quo". Mis neuronas literalmente se esparcen por los altavoces del radiocassette, y es que en las enciclopedias musicales, al lado de la entradilla "Boogie-Rock", figura la foto de estos tipos (y la de ZZTOP, claro). Educado en el swing y con la típica rebeldía pre-adolescente, era lógico que cayera hipnotizado ante semejante descarga de watios rímicamente anclados en lo más negroide. Y cuando aproximadamente un año después escucho en la radio a unos australianos llamados AC/DC, pues eso, con mis escasos ahorros mis dos primeros -y durante mucho tiempo únicos- discos fueron "Whatever you want" y "Highway to hell", ambos con excelsas dosis de Blues más o menos camuflados por murallas sónicas. Con 13 ó 14 años, el profe de música (que pasaba kilos de hablarnos del barroco y nos enganchaba con lo que nos podía gustar) nos hablaba día sí día también de un grupo llamado "Led Zeppelin", hasta que uno se compra "Led Zeppelin I" y ante esos Blues larguísimos, hinóticos, fastuosos y también -porque no decirlo- sobreactuados, se le cae al suelo la mandíbula inferior. Luego llega el "Stage Struck" de Rory Gallagher, pero eso necesita su columna propia, como la ha tenido "Mistreated" de Deep Purple-Rainbow-Whitesnake.

Todas las bases estaban ya puestas para llegar hasta este blog, y también para haber sido un cuasi-heavy adolescente, de lo cual en absoluto reniego, porque al menos mi Heavy-adicción, siempre tiró infinitamente más por el Hard Setentero que por lo que entendemos como Heavy-Metal Clásico. Pero advierto que, si algún día conozco en persona a alguno de los lectores del Blog, si se les ocurre hablar mal en mi presencia de Judas Priest o Metallica...mal comenzamos... Y no sólo me tiré al Hard Setentero, sino a toda la explosión U2-Big Country-Simple Minds-Alarm..., a todo el llamado en los '80 "Nuevo Rock Americano"...Ecléctico que siempre ha sido uno. Y luego cuando me reposeyó el espíritu de mi abuelo y me hice con una copia de "Kind of Blue", el Jazz entró como un vendaval en mi vida, y como el Rock seguía ahí y el Blues siempre estuvo...Hasta aquí hemos llegado. ¿Una columnilla autobiográfica? Bueno, nada tiene de malo que conozcais un poco las vicisitudes musicales por las que ha pasado el que os escribe.

RITMO ANTE TODO, RITMOS SWINGANTES Y VACILONES, ESO ES LA CLAVE!!!!

"It don't mean a thing if it ain't got swing", que decía el maestro Ellington.

2 comentarios:

  1. Tu predisposición por el blues creo que es innata y conociendo tu "biografía" es fácil comprender tu pasión.

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  2. Me tomo la libertad de promocionar mi blog, que está en reformas.

    http://gacetatalaveira.blogspot.com

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