lunes, 4 de julio de 2011

PARA ESTOS CALORES SAHARAUIS, un relato invernal y refrescante, espero que os guste:

El ruido me ha despertado y sin embargo me reconforta. Se repite esa sensación de melancolía -y a la vez alegría por estar bajo techo- que acompaña siempre a un fuerte aguacero nocturno. Lo escucho fuerte y nítido al otro lado de la ventana, un torrente monótono pero lleno de matices, cada gota produciendo su propio sonido, una nota distinta del resto pero todas juntas en una pequeña sinfonía de agua y piedra. 


Siento la tentación de levantar las persianas y asomarme a ver llover a la escasa luz de la ciudad dormida, pero me resisto un poco más, arropado entre las sábanas, disfrutando de esa sensación de calor y comodidad, de protección frente a los elementos. El chapoteo del aguacero va cogiendo ritmo, puedo seguir el entrecruzarse de las frases manejadas por el viento. Hay pequeñas subidas y bajadas; ahora es un zumbido, como el roce de dos suaves telas de seda, parece que llueve menos o amaina el viento; pero de repente vuelve a escucharse la fuerte percusión, la marejada de agua arrastrada por la ventisca, chocando contra el suelo a la velocidad de un bombo enloquecido. Podría sentir miedo, pero me desborda la alegría de esta naturaleza salvaje que no podemos controlar.


Por fin me decido a subir la persiana, la iluminación es muy leve en el exterior, apenas suficiente para distinguir los pequeños círculos que se forman - fusionan, chocan- y mueren y vuelven a nacer al impulso de la lluvia. Las realidades se transforman por la magia del temporal. Las formas son borrosas, los contornos imprecisos, los movimientos se difuminan y ondulan al reflejarse en el oscuro espejo del suelo inundado. Una farola, que vertical corta el cemento, se convierte en una ágil serpiente al proyectarse en ese cristal. Un árbol muerto vuelve a mover sus ramas, por la acera, hacia mi ventana.



Asomo la cabeza, deseo mojarme y compartir este momento con las plantas que extienden sus hojas para limpiarlas del polvo del día, con los seres nocturnos que ahora están huyendo a refugiarse o salen a disfrutar del imprevisto regalo. El pelo se me empapa, los ojos se nublan, el agua me chorrea por la cara y la pruebo con la punta de la lengua en la comisura de los labios, es un agua dulce y espesa. Me acuerdo de otras tormentas de la infancia, de galernas en la playa y chapuzones bajo una cascada en la montaña. Es un momento de memorias lejanas y transparentes.


De repente, mi magia se rompe, un grito amarillo irrumpe por el final de la calle, ruidos metálicos, un frenazo, golpes secos, unos focos barren toda la escena dispersando la oscuridad: el camión de la basura. Hay gente trabajando a estas horas y bajo este vendaval, gente a la que mojarse no le debe parecer tan romántico como a mí. El momento encantado ha concluido, ya no hay lugar para recuerdos ni divagaciones, esto es simplemente lluvia, una noche más de trabajo duro bajo el agua y el frío, y mañana yo también debo trabajar, es hora de cerrar la ventana y volver a dormir, espero que al madrugar no siga lloviendo, no quiero calarme camino del trabajo otra vez...

PD : espero que perdoneis ciertos arranques misóginos de las últimas fechas. Si habeis llevado cuernos lo entendereis mejor. "I ve been mistreaaated"

2 comentarios:

  1. muy bonito el relato Mario, bastante mejor que lo que yo suelo hacer, deberías ir juntándolos para autoeditarte un libro cuando seas más mayor, así no te irás de aquí sin hacer algo productivo. Abrazos!!

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  2. Gracias por tus elogios, Ned !!! No es mi idea editarlos, sobre todo porque mi enfermedad y sus altibajos no me dejan una continuidad de ánimo suficiente como para centrarme en ellos. En este momento tengo 3 empezados, y a uno de ellos le faltan dos parrafos y están en mi cabeza, pero...no le doy el toque definitivo, no sé porqué.

    De todas formas, ya dejo detrás varios arboles plantados, un libro (mi tesis doctoral), y con mi perra Saritah ya tengo suficientes niños!!!

    Debería ponerme con esos 3 relatos, pero ya te digo, ahora mismo estoy jodidísimo por mi encuentro con esa "ex-?" que me ha dejado hecho una piltrafa.

    Un abrazo!!!

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